No sé si es adecuado pensar en un túnel que, a fuerza de pasar y pasar por él, nos permita instrumentar ideas cada vez más luminosas, cada vez con menos nieblas, que a saber si se encuentran en nuestra cabeza o en la de nuestros alumnos o en ambas... y en muchas más; pero lo cierto es que no resulta demasiado fácil y los tiempos no nos dejan bailar como queremos sino que nos envuelven en su danza de tal modo que, al final, acabas (casi) bailando al son que tocan y. como no quieres, te resistes y ... pasa lo que pasa...
O quizá lo adecuado es hacer frente a las situaciones y apechugar con lo que haga falta y, al final, que nos hagan un monumento, aunque no sea necesario, pero queda bien. Y, ya puestos, casi nos daría igual que fuera en el barrio viejo de Lucerna, al lado del Museo de los Glaciares, emulando "la fidelidad y fortaleza de los suizos" o, como el otro día, "tirando del carro" de la Cibeles como Hipomenes y Atalanta, por hacer lo que -según la diosa- no debían haber hecho. ¡Envidia cochina es lo que tenía Cibeles! Justamente por eso los pone a tirar del carro: para fijarse ella bien y aprender tanto como le queda por saber.
Y basta de enigmas. Que sepáis que hay dos "pinchos-módem" o "módem-pinchos" disponibles ya. Maite se ha reservado uno para el mes de junio. Idead vosotros la manera de llevar y traer o recoger el instrumental. En todo caso, el reto está ahora en usarlos como leones, cruzando los túneles que sea necesario cruzar. Todo lo que sea usarlos menos de ocho días al mes (¡ x2 !) será haber gastado mal el dinero invertido.
Un cordial saludo.
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